Sindicalizados del SEMACM obligan a su líder a liberar oficinas tomadas

Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn
Los trabajadores sindicalizados tomaron las oficinas de Tesorería y de Administración desde el pasado lunes 20 de agosto por la tarde para buscar impedir que la administración independiente entregara, como lo aprobó el Cabildo moreliano, beneficios similares a todos los trabajadores independientemente

Los trabajadores sindicalizados tomaron las oficinas de Tesorería y de Administración desde el pasado lunes 20 de agosto por la tarde para buscar impedir que la administración independiente entregara, como lo aprobó el Cabildo moreliano, beneficios similares a todos los trabajadores independientemente

Después de más de 20 años de dirigir el sindicato, Jorge Molina Bazán, ahora es el “es obligado” por sus propios agremiados a liberar oficinas, pues la autoridad amagó con dar de baja a los trabajadores que acumularan cuatro días seguidos fuera de sus áreas de trabajo

Morelia, Michoacán, 27 de agosto de 2018.- Los papeles se han invertido en el Sindicato de Empleados Municipales, Administrativos y Conexos de Morelia (SEMACM) ya que después de más de 20 años de dirigir el sindicato, Jorge Molina Bazán, ahora es el “es obligado” por sus propios agremiados a liberar oficinas, pues la autoridad amagó con dar de baja a los trabajadores que acumularan cuatro días seguidos fuera de sus áreas de trabajo.

Y es que los trabajadores sindicalizados tomaron las oficinas de Tesorería y de Administración desde el pasado lunes 20 de agosto por la tarde para buscar impedir que la administración independiente entregara, como lo aprobó el Cabildo moreliano, beneficios similares a todos los trabajadores independientemente del sindicato al que pertenezcan tras la eliminación de algunas cláusulas “de exclusividad” que por más de dos décadas pudo manejar a su antojo el dirigente.

Luego de conocer la decisión de la mayoría de los Regidores, Molina Bazán buscó por todos los medios que los beneficios no se entregaran a los miembros de los otros sindicatos y para ello, “presionó” a sus agremiados para tomar tanto la oficina donde se manejan los recursos, como la que se encargaría de igualar las prestaciones.

Pero las cosas ya estaban dadas y los funcionarios municipales calificaron la toma como ilegal al no tener razón de ser por lo que buscaron al dirigente, que siempre los evadió, para conocer los motivos de la paralización de actividades que afectó a más de 650 trabajadores quienes no podían ingresar a sus espacios laborales.

La afectación por el paro fue más allá debido a que no se permitió la entrega de asfalto que serviría para tapar los muchos baches que tiene la ciudad e incluso, bajaron el switch del servidor que se encuentra al interior de la Secretaría de Administración por lo que no se pudo realizar ningún movimiento de ajuste a las nóminas relativo a la igualdad de prestaciones ni de manera “remota”.

El martes 21 de agosto, el Secretario de Administración, José Horacio González Velasco amagó con sancionar administrativamente a los empleados que no regresaran a su lugar de trabajo con levantarles actas administrativas, mientras que por la afectación del servidor, interpondría una denuncia penal contra el dirigente sindical, Jorge Molina pero las cosas no cambiaron y el paro seguía.

Para el miércoles 22 de agosto, González Velasco declaró que aparte de las sanciones administrativas que habría contra los paristas, quienes acumularan cuatro días consecutivos fuera de sus áreas laborales, se harían acreedores a la baja definitiva como lo marca la ley.

Ante el amago, y según fuentes al interior del propio sindicato, fueron los propios trabajadores los que comenzaron a presionar a Molina Bazán para terminar con el paro pero tampoco “los escuchaba” hasta que entre ellos, se organizaron para “obligar” al dirigente a que liberaran las oficinas por lo que ante la presión, no tuvo más remedio que permitirles que se reintegraran a sus áreas respectivas.

Ahora, hay una enorme posibilidad de que los trabajadores abandonen las filas del sindicato que los mantuvo siempre condicionados y bajo presiones de que si buscaban otro gremio se irían sin prestaciones y está incluso el riesgo de que si otro sindicato recibe a quienes se separen del SEMACM, se convierta en el sindicato mayoritario y obtenga la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo por lo que el SEMACM pudiera convertirse, ahora, en el sindicato minoritario que no podría más negociar “beneficios” para los empleados municipales como lo ha hecho por más de 20 años.