Sucesos

Violencia en México es un castigo del Diablo: Papa Francisco

El caso de la desaparición y presunto asesinato de los 43 estudiantes mexicanos ocurrido en septiembre "no es el primer momento difícil" que le ha tocado al país ni tampoco culpa del gobierno únicamente
El caso de la desaparición y presunto asesinato de los 43 estudiantes mexicanos ocurrido en septiembre «no es el primer momento difícil» que le ha tocado al país ni tampoco culpa del gobierno únicamente

Sobre la violencia en México, el Papa consideró que el «diablo no le perdona» al país que ahí haya aparecido la virgen de Guadalupe. «Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca» y que le ha pasado «la boleta (factura) histórica»

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México, D.F., 13 de marzo de 2015.- El Papa Francisco descartó visitar la localidad  de Ciudad Juárez en septiembre, como parte de un viaje que hará a Estados Unidos para el Encuentro Mundial de la Familia, porque el país «merece» más, según dijo en una entrevista con Televisa.

«Yo pensaba hacerlo porque quería entrar a Estados Unidos por la frontera mexicana. Pero si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí o a Morelia y entraba desde ahí, se iba a armar un poco de barullo (ruido)», dijo el papa.

Según indicó, una visita a México implica necesariamente visitar el santuario de la Virgen de Guadalupe en la capital y «no se puede visitar México de a pedacitos».

«México requiere una semana. O sea que prometo un viaje a México como se lo merece y no a la apurada y de paso. Por eso decidí no entrar por México», explicó.

México es el país de América que ha tenido más visitas papales, con cinco de Juan Pablo II (1979, 1990, 1993, 1999 y 2002) y una de Benedicto XVI (2012).

Obispos mexicanos habían expresado su deseo de que el papa visitara México en el contexto del Encuentro Mundial de las Familias de Filadelfia, que se hará del 22 al 27 de septiembre.

Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, sufrió hace unos años un pico de violencia de las organizaciones criminales que la convirtió en la ciudad más peligrosa de México, aunque la situación ya ha mejorado.

Además, por toda la zona fronteriza entre México y Estados Unidos cruzan cada año miles de inmigrantes ilegales con el deseo de una mejor vida y la visita del papa hubiera sido una ocasión para abordar el tema migratorio.

En la entrevista Francisco afirmó que hoy en día la emigración es fruto del malestar y del hambre. «Es muy doloroso el problema migratorio en el mundo», indicó, y celebró que «Europa esté revisando su política migratoria».

«Italia fue muy generosa (…). Hay hechos heroicos», agregó en referencia a políticas aplicadas frente a los migrantes en la isla de Lampedusa. «Ahora gracias a dios veo que Europa está repensando esta situación».

Sobre la violencia en México, el Papa consideró que el «diablo no le perdona» al país que ahí haya aparecido la virgen de Guadalupe. «Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca» y que le ha pasado «la boleta (factura) histórica».

Pero indicó que el caso de la desaparición y presunto asesinato de los 43 estudiantes mexicanos ocurrido en septiembre «no es el primer momento difícil» que le ha tocado al país ni tampoco culpa del gobierno únicamente.

«Esa es la respuesta más superficial», afirmó. «Todos tenemos de alguna manera la culpa o al menos el no hacernos cargo del sufrimiento».

MI PONTIFICADO SERÁ BREVE

El Papa Francisco afirmó que cree que su pontificado será breve y durará a lo sumo unos cinco años, en una extensa entrevista que concedió a la cadena mexicana Televisa y que fue difundida completa por Radio Vaticano.

«Yo tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno, dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga. Le digo, capaz que no», dijo Francisco, que tiene 78 años. «Pero tengo la sensación de que el Señor me pone para una cosa breve».

El papa argentino no descartó la posibilidad de renunciar en algún momento, como lo hizo Benedicto XVI, que ahora es papa emérito, aunque sin fijar un límite de edad para ello.

«Yo no soy de la idea de poner una edad, pero sí soy de la idea de lo que hizo Benedicto», afirmó.

En la entrevista de una hora y 25 minutos, Francisco habló de la curia romana con palabras fuertes, al señalar que se trata de «la última corte que existe en Europa».

«Las demás cortes se han democratizado, incluso las más clásicas. Hay algo en la corte pontificia que mantiene mucho una tradición un poco atávica, ¿no?», sostuvo.

«Y esto hay que cambiarlo, tiene que dejar lo que pueda tener de corte todavía y ser un grupo de trabajo, al servicio de la Iglesia», para lo que se requiere «una conversión personal», comentó, pero descartó que la curia esté «cayéndose a pedazos» por sus «enfermedades».

Francisco refrendó su defensa de los más pobres desde una visión social y consideró que no se le puede catalogar por ello como un izquierdista o un marxista con una visión ideológica del pasado.

«Tenemos que habituarnos a no calificar con hermenéuticas demodé. O sea, hoy en día izquierda y derecha es una simplificación que no tiene sentido», dijo. «Siempre hay que interpretar un hecho histórico, pequeño o grande, con la hermenéutica del momento».

Sobre el Sínodo de la Familia, que ha sido un tema central en sus dos años de pontificado, contó que el tema surgió sin que él realmente se lo propusiera, pero advirtió sobre las «expectativas desmesuradas» que ha generado.

Según afirmó, su idea era un sínodo sobre el hombre y la familia de hoy, pero la propia dinámica del consejo postsinodal fue cambiando el título y en un momento alguien dijo: «No, porque este es un sínodo sobre la familia», ante lo cual él se quedó «calladito», porque se dio cuenta de que era lo que dios quería.

«La familia está en crisis», dijo, y a la Iglesia le toca acompañarla, tanto a los que están casados, como a los que conviven como a los que han fracasado y establecido una nueva unión.

Consideró que el tema no puede reducirse a darle o no la eucaristía a los divorciados, sino que se trata de una verdadera integración, como la posibilidad de que quienes se vuelven a casar puedan ser padrinos de bautismo.

«Te viene un mafioso, un delincuente, uno que mató gente, pero como está casado por la Iglesia puede ser padrino. O esa, (hay) esas contradicciones». Indicó. «Si creen, aunque estén en una situación que se disuelve llamada irregular, (…) y sepan lo que la Iglesia piensa de esas cosas, no es impedimento. Cuando hablamos de integrar, es meter todo eso».

«ME HE SENTIDO USADO POR LA POLÍTICA ARGENTINA»

El papa Francisco afirmó que en ocasiones se ha sentido «usado» por los políticos argentinos que acuden a Roma a sus audiencias, en una extensa entrevista concedida a la cadena mexicana Televisa y difundida hoy completa por Radio Vaticano.

«A veces yo me he sentido usado por la política del país. Políticos argentinos que pedían audiencia», afirmó Francisco sin dar nombres.

«Claro, los argentinos, cuando vieron un papa argentino, se olvidaron de todos los que estaban a favor o en contra del papa argentino. Y los argentinos, que no somos humildes, que somos engreídos», dijo, y remató contando el chiste de que los argentinos se suicidan subiéndose a su ego y saltando desde ahí.

Francisco en varias ocasiones ha recibido a políticos argentinos, entre ellos a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pese a que llevaba una mala relación con él cuando todavía era el cardenal Jorge Bergoglio en Buenos Aires.

El papa sacó el tema cuando le preguntaron sobre una polémica que generó en México la difusión de un e-mail donde le expresaba a un amigo suyo su deseo de que se pudiera evitar la «mexicanización» de la Argentina, en referencia a la violencia del narcotráfico.

Según señaló, «a veces la gente no se aguanta» de hacer públicos los mensajes, llamadas telefónicas o encuentros con tienen con él.

«Es verdad que el hecho de tocar un tema tan delicado me puede dar consecuencias. Pero lo tengo que decir. A veces yo me he sentido usado por la política del país», indicó. «Quiero contestar abiertamente, aunque me podría traer algún problema personal en mi país. Pero simplemente cuento lo que ha pasado».

Francisco afirmó que los argentinos son «muy, muy poco humildes». «Yo sé que mucha gente, sin quererlo la mayoría, algunos queriéndolo, usan su venir acá o una carta mía o un llamado. Hay gente a la que yo llamo y nunca abre la boca».

Aun así, consideró que si tiene que decir o actuar de una manera determinada, no se contiene. «Lo hago y corro el riesgo. Y bueno, qué ser va a hacer».

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