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Pacifismo y el Pacto de Munich (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

En la historia no es el idealismo, la bondad o la moralidad las que mandan y dominan, sino más bien la resolución, la energía, la superioridad industrial y tecnológica y la actitud práctica

Morelia, Michoacán, 01 de octubre de 2019.- El 30 de septiembre es una fecha importante dentro de la Historia de Bronce mexicana; y para los michoacanos es el día de mayor relevancia de todo el año, singularmente en Morelia, donde la celebraciones del natalicio de José María Morelos es motivo de desfiles, eventos especiales y una catarata de laudatorios discursos.

Pero puedo asegurar que pocos, muy pocos en realidad, recordarán un decisivo evento sucedido en Munich, Alemania precisamente el 30 de septiembre de 1938, el llamado «Pacto de Munich». En su momento también pocos vieron las terribles implicaciones de ese pacto, salvo unos cuantos como Winston Churchill. Ese pacto dio el tiempo y las circunstancias que necesitaba Adolfo Hitler para rearmar a Alemania y desatar la mayor conflagración que el mundo ha visto desde el origen de la humanidad, más de 60 millones de muertos. Al saber de la firma de ese tratado, Churchill le espetó a Neville Chamberlain una frase se ha vuelto famosa “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra”

¿Que pasó ese 30 de septiembre de 1938? Nada más ni nada menos que la entrega de un país pacífico a una potencia ambiciosa y beligerante. Ese día Inglaterra y Francia cedieron la región de los Sudetes, Checoslovaquia, a la Alemania nazi; territorios que incluían importantes centros industriales y de comunicación, y los alemanes a cambio, se «comprometían» a no atacar al resto del Estado checo y mantener la paz en el futuro.

Los ministros Neville Chamberlain de Inglaterra y Edouard Daladier de Francia, seguidores de la llamada «política de apaciguamiento» cedieron a las amenazas de Hitler.

El resultado; el fortalecimiento del III Reich y un año después Alemania invade Polonia, violando cuanto tratado de «Paz» había firmado.

¿Cómo se dio esta muestra de extrema cobardía por parte de las naciones europeas? La respuesta se encuentra en una corriente muy en boga en la primera mitad del siglo XX y que nuevamente amenaza al mundo “políticamente correcto”, el «pacifismo».

¿Qué es el pacifismo? Si bien sus orígenes se pueden rastrear en las prédicas de Confucio, es hasta el siglo XX cuando se estructura como movimiento internacional. Se puede definir sucintamente como la oposición a la guerra y a otras formas de violencia. Incluye variantes absolutas y otras más generales y prácticas.

El pacifismo absoluto preconiza que sus seguidores serán capaces de mantener su valentía moral cuando se enfrenten a una agresión o a una provocación, y que influirán en los agresores al devolverles bien a cambio de mal. No se ocupa mucha investigación ni mucho cerebro para saber que este pacifismo nunca ha tenido éxito. Pero la mayoría de la gente no entenderá nunca que las cosas no son como uno quisiera; son como son, y la paz es un anhelo, la guerra es un hecho.

En la historia no es el idealismo, la bondad o la moralidad las que mandan y dominan, sino más bien la resolución, la energía, la superioridad industrial y tecnológica y la actitud práctica. No se puede borrar este hecho con lamentaciones y juicios morales. Es así como el hombre está hecho; es así como la vida está hecha, es así como la historia está hecha.

Si vis pacem, para bellum es una máxima latina que significa «Si quieres la paz, prepara la guerra». Atribuida erróneamente a Julio César, en realidad deriva de un pasaje del escritor romano Vegecio. Un ejemplo actual, Suiza, país neutral por excelencia y que no suele ocupar los titulares sobre tiroteos o muertes violentas. Suiza es famosa por su neutralidad y pacifismo, pero es el país europeo con mayor número de armas en manos de la población civil y el tercero en el mundo con mayor cantidad por habitante, sólo por detrás de los EUA y Yemen. Neutral, sí, pero muy bien armado. Según la ONG Small Arms Survey, hay 46 armas por cada cien suizos; y no solo pistolas, tienen armas automáticas.

Tal cantidad de armamento se debe a la peculiaridad del Ejército y su sistema de milicia. Las Fuerzas Armadas suizas apenas cuentan con un 5% de militares profesionales. El resto está formado por ciudadanos de 20 a 34 años. En Suiza, el adiestramiento militar sigue siendo obligatorio para todos los hombres.

Enseñanzas: Cuando se negocie con un tirano, un dictador, un mesías o una estructura criminal, jamás ceder al chantaje y recordar siempre: Si vis pacem para bellum.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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