Editoriales

“Es mucho más difícil matar a un fantasma que una realidad”

Teresa Da Cunha es doctora en Derecho; con diversos posgrados en universidades de México, España y Francia; profesora investigadora de la UMSNH; miembro del Sistema Nacional de Investigadores; y coordinadora del Área de Ciencias Sociales en el CIJUS
Teresa Da Cunha es doctora en Derecho; con diversos posgrados en universidades de México, España y Francia; profesora investigadora de la UMSNH; miembro del Sistema Nacional de Investigadores; y coordinadora del Área de Ciencias Sociales en el CIJUS

Virginia Woolf dijo un día que “es mucho más difícil matar a un fantasma que una realidad”. Esto es algo que en estos momentos está descubriendo el gobierno mexicano con el caso de los 43 normalistas, que ya se ha transformado en el mito de la refundación de México, en el símbolo de regeneración nacional

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Morelia, Michoacán, 25 de noviembre de 2014.- Virginia Woolf, grande escritora británica, dijo un día que “ES MUCHO MÁS DIFÍCIL MATAR A UN FANTASMA QUE A UNA REALIDAD”.

Esto es algo que en estos momentos está descubriendo el gobierno mexicano con el caso de los 43 normalistas, que ya se ha transformado en el mito de la refundación de México, en el símbolo de regeneración nacional.

No, no es tan fácil montar una operación para matar a un mito, matar a un fantasma, matar a un símbolo que ha transcendido para allá de toda realidad, porque este se ha convertido en una ilusión, un anhelo colectivo. Lo queramos o no, manipulado o no por una agenda política, el caso de los 43 es ya un momento definidor de la historia nacional.

Si a esto se le suma una conspicua negligencia (o una guerra interna) dentro del gobierno y sus mecanismos fallidos, tenemos un caso que resulta a lo menos dudoso.

mucho-dificil-matar-fantasma-realidad_1_2181211 141125Tan dudoso, que la(s) versión(es) oficiales y, también algunas de las narrativas no gubernamentales tienen la naturaleza de un trémulo bisturí que busca porfiado penetrar nuestro cerebro para realizar una lobotomía. Sería más fácil, más eficiente y más justo para la nación atacar la realidad. O sea atacar de frente las estructuras de los narco-estados que se apropiaron de algunas entidades federativas.

Porque, si bien difícil y dolorosa, esa vía es la única que puede fructificar. La única que, además, es políticamente viable. Y, tal como lo dijo Virginia Woolf, arriba citada, es más factible atacar la realidad que atacar un fantasma. Yo diría: es más urgente atacar a la realidad que agotar las fuerzas en la destrucción de un símbolo.

Símbolos, que por otro lado son fundamentales para cimentar los cambios y unir a las naciones en una visión consensada de futuro. Por otro lado, hay que enfatizar la inanidad de la narrativa sobre los peligros de la simbología de los ‪#‎43ayotzinapa, del discurso del “complot” y del “peligro del vacío de poder” y de la “violencia de la calle”.

Por esta vez única, es altura de ser Sancho Panza y no emuladores del Quijote. Estos peligros sólo son molinos de viento que una enorme maquinaria informativa nos intenta vender  como un “enemigo” indefinido e inaccesible. No nos dejemos engañar. Por delante tenemos un futuro que es nuestro y que nadie nos puede arrebatar.

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