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#BlackLivesMatter y la destrucción del nacionalismo (Por: Alejandra Ortega)

Feminismo, animalismo, ecologismo, indigenismo y antirracismo, son parte de una misma agenda ideológica, que el Covid-19 parece haber potenciado de manera impresionante en prácticamente todo el mundo

Morelia, Michoacán, 20 de julio de 2020.- Feminismo, animalismo, ecologismo, indigenismo y antirracismo, son parte de una misma agenda ideológica, que el Covid-19 parece haber potenciado de manera impresionante en prácticamente todo el mundo y curiosamente, al mismo tiempo, con los medios de comunicación y políticos pertenecientes a todo el espectro político, del mismo lado, aliados y promotores todos.

Lo había advertido al principio del año, cuando empezaron a suceder las cuarentenas.

La pandemia es un instrumento para establecer un nuevo modelo económico, político, social, cultural y también religioso. Nuevos paradigmas están siendo instalados en nuestras sociedades occidentales, sobre todo. Aunque parece que muchos no se enteran, ni siquiera aquellos que dicen dedicarse al periodismo y a “informar”.

Pero es muy claro ya el rumbo que está tomando todo esto, al margen de una enfermedad nueva, convertida demasiado rápido en pandemia de niveles nunca antes vistos y mucho menos esperados.

Una cuarentena mundial que, aunque se ha convertido en una “cuareterna”, pues lleva más de medio año, desde que aparecieron los primeros casos en China, ha permitido innumerables manifestaciones callejeras y protestas multitudinarias, muy bien organizadas y por ende, financiadas, de grupos de choque radicales por todo el mundo. “Antifas” se autodenominan y a quienes parece no hacerles ningún daño el coronavirus. 

Estos grupos enarbolan las banderas del feminismo, del antirracismo o los supuestos derechos de las minorías, entre ellos los grupos como el LGBT.

El movimiento “Black lives matter” (la vida de los negros importa), fue la punta de lanza para acelerar otro tipo de manifestaciones en diversos puntos del planeta, sobre todo en aquellas naciones con historia y tradición cristiana.

#BlackLivesMatter y los Antifas, incendiaron Minneapolis, por el ya muy conocido caso de la muerte de George Floyd a manos, supuestamente, de unos policías blancos. Pero el movimiento, surgido de un día para otro y reuniendo a miles de personas en las principales avenidas, se propagó muy rápidamente a otros lugares en Estados Unidos, en donde transformaron la protesta “antirracista” en otra cosa y por la que iniciaron la destrucción de monumentos y estatuas de valor histórico como los de Cristóbal Colón y algunos santos católicos, como Fray Junípero Serra, apóstol de California y a quien éstos radicales calificaron de genocida, cuando la historia demuestra que fue todo lo contrario y trabajó por defender los derechos de los indígenas y protegerlos.

Las protestas alcanzaron monumentos de varios personajes que los rijosos, cuya ínfima cultura es bastante evidente, consideraron nocivos por promover el racismo y supuesta explotación de esclavos negros.

Sin embargo, se ensañaron claramente con la figura de Colón. Quien realmente poco tuvo qué ver en la historia de esa nación anglosajona. 

Tampoco los manifestantes entienden cosas de historia básica como el hecho de que los principales traficantes de esclavos africanos, eran judíos ricos, que hicieron grandes capitales con este negocio. Incluso, se habla de que el 80% de las embarcaciones que se usaban para este fin, pertenecían a familias acaudaladas judías.

No sólo ellos, también los árabes se dedicaban al tráfico de africanos.  

Pero además, era común que los mismos negros africanos, capturaran a personas de comunidades vecinas y los vendieran a europeos, o a los ricos de las colonias inglesas en América.

No dicen tampoco, porque seguramente no leen ni medio libro, que muchos de esos esclavos, incluso iban por su propia voluntad a ofrecerse a las haciendas, pues esto significaba para ellos tener un dueño, que no los iba a dejar morir de hambre, de tal suerte que por lo menos tendrían segura la comida y el techo. 

Por supuesto que la historia también nos muestra los excesos y abusos que a menudo se cometían en detrimento de los esclavos, pero la mayoría de ellos los cuidaban, pues significaban un bien, un activo, que no querrían perder. 

No, nada de esto saben estos grupos de verdaderos vándalos, que rápidamente se multiplicaron por todo el mundo, y encontramos expresiones igual de radicales incluso contra personajes como Miguel de Cervantes Saavedra, quien no sólo no fue esclavista, ni racista, sino más bien ¡víctima de ello! Pues fue esclavizado en Argel por varios años, hasta que su familia pudo pagar su rescate.

Incluso en España se han dado muchas de estas manifestaciones y destrucción de monumentos históricos, que remiten a la España cristiana; azuzados por políticos, como los “podemitas”, que incitaron a la población a destruir el monumento a Colón en Barcelona, el cual es ícono de la ciudad.

No hay duda, estas acciones están encauzadas todas a destruir la unidad que aún queda en muchos países. Deformar la historia y cambiar la percepción de los ciudadanos.

Un país sin historia, un país dividido, un país que se rechaza a sí mismo, es un blanco fácil para los grupos de poder supranacionales que hoy se frotan las manos para hacerse con el control de todos nuestros países, sobre todo, como he dicho antes, aquellos con una tradición e historia cristiana.

Por ello, nunca vamos a ver que vandalicen figuras o monumentos de judíos, de musulmanes o de masones. 

Lo que viene será peor, el desmembramiento de nuestras naciones estado. Pero por algo se debe empezar, y los primeros pasos ya se han dado.

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