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El costo de bajar el precio (Por: Rubén Alcántar)

La baja en el precio de la gasolina es la panacea a la que anhelamos, sin embargo el realizarlo con los mecanismos erróneos puede llevarnos a problemáticas de mayor profundidad

Morelia, Michoacán, 16 de febrero de 2022.- Durante los últimos días un tema que ha habitado dentro de la opinión popular recae en, el mensaje por parte del Presidente y la Secretaría de Hacienda, de subsidiar (ojo, no eliminar) la recaudación del Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles en las fechas comprendidas del 12 al 18 de febrero, es decir en un 100% a la gasolina de bajo octanaje (la verde), un 83.5% a la “roja” y en un 89.6% al diesel.

Si bien estos montos al consumidor final representarían importantes ahorros, el trasfondo de la decisión implica mucho más que solo “bajar el precio”; la parte buena y que claro a todos beneficia recae en el ya mencionado precio, la gasolina magna o “verde” al día de hoy tiene un precio promedio de 20.88 pesos, con dicho subsidio del 100% que alcanzaría los $5.49, el precio final promedio al consumidor quedaría en $15.39 ¿suena demasiado bueno, no?

Este estímulo a los combustibles coincide como mecanismo para aminorar las fuertes variaciones que han tenido los precios de las gasolinas, dado que fueron estas, solo por detrás del limón, el producto con mayor incidencia en la inflación general para el mes de enero, la inflación anual (2021vs2022) para la gasolina magna llegó al 9.3%, considerablemente por encima de la inflación general que se situó en 7.1% anual.

La realidad detrás de esta noticia recae en la preocupante caída en cuanto a los ingresos presupuestarios, la recaudación no atraviesa sus mejores tiempos, en el año anterior los ingresos por IEPS sobre combustibles quedaron por debajo a lo programado en la Ley de Ingresos de la Federación en 128.7 mil millones de pesos, cifra que en lo específico al IEPS de gasolinas y diesel sufrió una contracción con respecto a 2020 de -29.6%, equivalente a 76.7 mil millones de pesos.

Este experimento ya ocurrió recientemente, cuando en el mes de diciembre se determinara aumentar dicho estímulo, cuyo efecto evidentemente se vio traducido en un desplome del 49.8% real anual en todo el componente del impuesto, lo que de llevarse a cabo de nueva forma sabemos perfectamente las repercusiones.

Para aminorar o nulificar este impacto negativo en las finanzas públicas la recaudación tendría que continuar mejorando, ello sin aumentar los impuestos, lo cual dependerá enteramente de que se reactive una economía que para el año 2021 presentó un crecimiento de apenas 5%, alejado de la contracción de  -8.4% que se experimentó en 2020 y que nos deja con un crecimiento promedio de -1.3% para la primera mitad del sexenio.

Sin lugar a dudas todas y todos quisiéramos una reducción en los precios de los combustibles, indudablemente repercute de manera directa en los bolsillos de todos los hogares, sin embargo realizarlo con mecanismos como la subsidiación del IEPS ha quedado probado que dota únicamente de soluciones temporales y útiles a un muy corto plazo.

Los combustibles se encuentran a la alza, además de por la inflación de precios generalizada a nivel global y profundizada en nuestro país, por cuestiones coyunturales como la alza al precio del petróleo en últimas semanas por la incertidumbre con respecto a un posible conflicto bélico, suceso que llevó a las mezclas de referencia, el West Texas Intermediate (WTI) y el Brent a cerrar por sobre los 95 y 96 dólares por barril respectivamente, precios que representan sus mayores cotizaciones desde 2014; evidentemente la mezcla mexicana también se vio beneficiada llegando a los 89 dólares por barril.

Como bien mencioné ya, la baja en el precio de la gasolina es la panacea a la que anhelamos, sin embargo el realizarlo con los mecanismos erróneos puede llevarnos a problemáticas de mayor profundidad, y como siempre he mencionado como economista, no es lo mismo precio que costo y el bajar el precio sin el debido sustento puede resultar muy costoso.

México en estanflación (Por: Rubén Alcántar)

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