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¿La deuda es la solución? (Por: Rubén Alcántar)

Con las condiciones actuales, puedo concluir que la deuda sería la peor de las opciones para tratar de solucionar la problemática actual, pero claro eso se decidirá desde arriba, al cabo que la deuda la paga el pueblo bueno, no la 4T

Morelia, Michoacán, 26 de marzo de 2020.- En estos días de dificultad, todos hemos tenido durante esta cuarentena un excesivo acceso a la información, alguna buena, responsable y fidedigna y otra con la única intención de continuar dividendo y mal informando, y sin lugar a dudas en el tema que más se ha dado esto ha sido en el económico, esto por la facilidad de confundir a quienes desconocen del tema con “soluciones” que en realidad no son soluciones, sin embargo por esta misma mal información para muchos se vuelven verdades absolutas.

Actualmente vivimos en tiempos de una iniciante dificultad económica y de una enorme incertidumbre en esta misma, la mayoría de los indicadores, por no decir que todos, nos auguran un panorama bastante complejo y poco alentador, uno de ellos y por supuesto el más conocido de todos el estimador de crecimiento, reflejado en el PIB, en el cual se estima que, para el segundo trimestre de año, llegue a mínimos que no se ven desde la crisis de 1995, en la cual para el mismo periodo del año el resultado fue de -8.6%, siendo que este año para este periodo se estima que la caída pudiese alcanzar el -9% en el más catastrófico de los casos, dejándonos a final de año una economía que pudiese contraerse hasta en un -4%.

Esto generado por las problemáticas ya tan habladas, el COVID-19 y la crisis mundial que ha generado, el desplome en los precios del petróleo y la falta de inversión que desde el año anterior veníamos adoleciendo, sin embargo algo de lo que mucho se ha especulado y poco se ha actuado es en las soluciones, ya sabemos el ¿Por qué? Pero nadie en el gobierno nos ha dicho el ¿Cómo? Y de qué manera es que vamos a revertir esta complicada situación.

Algo que absolutamente todos hemos sabido ya a este nivel de la problemática, indudablemente ha sido la preocupante depreciación de nuestra moneda nacional, la cual ha pasado de rondar en el promedio de entre los 18 y 19 pesos, a oscilar en estos momentos límites históricos en los 25 pesos por dólar, esto se ve reflejado en un excedente de operación del Banco de México, lo que en términos de la 4T pudiese significarles una inyección de dinero al presupuesto el año entrante por parte de nuestro Banco central como medio de rescate.

Es decir, si el resto del año continuamos con el tipo de cambio como hasta ahora (en los $25 por dólar), el Banco de México obtendría una ganancia de 16% sobre las reservas acumuladas, que a día de hoy promedian 200 mil millones de dólares. Esto significa que tendríamos un excedente de 30 mil millones de dólares en nuestras reservas internacionales, que a pesos se verían traducidos algo así como 750 mil millones de pesos, que podrían cobrarse en abril de 2021, cantidad que representa, por ejemplo, el 15% del total del presupuesto estimado para este año, “buenas noticias” para la 4T.

Pero aquí nada es como lo parece, y este enorme cañonazo que pareciera a favor, resultaría ser todo lo contrario, empezando porque, dada la complicada situación económica que vivimos actualmente este “ingreso” extraordinario, ya vendría etiquetado para subsanar los faltantes de este año, la caída en la actividad económica implicaría una pérdida de entre 250 mil y 300 mil millones de pesos en percepciones de impuestos como el IVA y el ISR.

Una tercera parte se iría como ya mencioné a subsanar faltantes en la recaudación, sin embargo el mayor de los problemas sería PEMEX, caso que, en el supuesto de que el gobierno no decidiese dejar de invertir en la petrolera nacional, la pérdida esperable rondaría los 750 mil millones de pesos (sin considerar la refinería), esto conjugado con que al Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales únicamente le restan 150 mil millones, como dijeran coloquialmente, muy seguramente saldremos con cuentas mochas.

Pero sin lugar a dudas, el que sería el mayor de nuestros problemas sería el de la revalorización de nuestra deuda total neta, la cual, de darse el supuesto de mantener el tipo de cambio en el margen de los $25 por dólar, crecería de 46% del PIB a 52%, y el componente externo aumentaría del 16% al 22%, esto significa que, el margen para endeudar a nuestro país se vuelve realmente muy estrecho aunque se quisiera, y si las calificadoras ya nos tenían en observación por esa razón, contratar deuda el día de hoy, con todas las condiciones internas y externas, por supuesto que resultaría una terrible señal.

Decisiones cómo, posponer la refinería, eliminar las inversiones en PEMEX, podrían hacer que contratar deuda contra el remanente del Banco de México no pareciera una mala idea, dado que daría un buen margen para generar programas orientados a aminorar el golpe económico que la pandemia ha generado, sin embargo estas decisiones no están en manos de nosotros los mortales, y con las condiciones actuales, puedo concluir que la deuda sería la peor de las opciones para tratar de solucionar la problemática actual, pero claro eso se decidirá desde arriba, al cabo que la deuda la paga el pueblo bueno, no la 4T.

Gasolina a la baja, lo bueno y lo malo (Por: Rubén Alcántar)

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