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Más festejos que logros (Por: Rubén Alcántar)

Claro que el triunfo de la democracia es un logro, el problema radica cuando este resulta ser el único logro del presidente, el país se le está cayendo y las cosas no le están saliendo tan sencillas como él pensaba, o al menos expresaba que eran

Morelia, Michoacán, 02 de julio de 2020.- El día de ayer 1 de julio se cumplieron ya dos años del histórico triunfo del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, dos años de aquel triunfo realmente histórico; en medio de la mayor crisis de la era contemporánea, tanto de salud, como económica, esto no podía dejarse pasar por desapercibido, el ego del señor presidente no podía permitirse el no celebrar su gran logro.

Una constante de la actual administración por supuesto ha sido la comunicación del presidente, desde sus ya acostumbradas mañaneras, hasta sus casi trimestrales informes de gobierno, disfrazados de logros o celebraciones del pueblo, eventos cada vez más comunes y en aumento; en aumento como el ego del presidente, el cual de ayer alcanzó un nuevo nivel, repito, su triunfo fue histórico, pero, atreverse a dirigirse a la nación desde el antiguo recinto parlamentario… sólo nos dice que, el presidente vive en otra época, el presidente realmente cree que vive en la era de la reforma, realmente se cree Juárez.

¿Sus logros? Los de siempre, esos logros que no son logros nos los repite en cada ocasión que puede; se ha erradicado la corrupción de nuestro país, a pesar de que su administración posee cifras récord en cuanto a adjudicaciones directas de los contratos públicos, esto a pesar de que algunos y cada vez más de sus cercanos colaboradores resulten señalados de actos que en otros tiempos serían sin duda señalados de corrupción, pero claro, esos eran otros tiempos, muy similares a los de hoy, casi iguales, es más, que se hacía lo mismo, pero otros tiempos.

Se erradicó en un 90% el robo de combustibles, a pesar de que no existe una sola cifra que lo avale, se están repartiendo los recursos con los de abajo, etc. Lo mismo que ha dicho desde que estaba en campaña, el mismo discurso y los mismos “logros”, se mencionó también que el peso solo se ha depreciado un 12% durante su gestión, como si ello representará un logro, o que las remesas han aumentado a niveles históricos, suceso que tampoco es un logro, por el contrario, demuestra que las cosas van mal internamente y dependemos de nuestros paisanos en los Estados Unidos.

Pero sin duda una de las partes más cínicas de su discurso fue que el presidente mencionara que en nuestro país vivimos en un auténtico Estado de derecho, cuando la delincuencia ha alcanzado niveles históricos, cuando los asesinatos dolosos rompen récord cada semana, cuando se deja escapar grandes capos en total impunidad, donde se ataca a secretarios de seguridad como en los tiempos de guerra y donde el pueblo no tiene en absoluto certidumbre de su seguridad, por lo que decir que estamos en un auténtico Estado de derecho, no resulta ni un logro, ni muchos menos una realidad.

El triunfo del 1 de julio de 2018 fue realmente histórico, una jornada democrática admirable en la cual más de 30 millones de mexicanos expresaron su sentir, claro que el triunfo de la democracia es un logro, el problema radica cuando este resulta ser el único logro del presidente, el país se le está cayendo y las cosas no le están saliendo tan sencillas como él pensaba, o al menos expresaba que eran.

Una crisis económica, una crisis de salud, niveles de desempleo e informalidad realmente históricos, un país manchado de sangre por todos lados a causa de la inseguridad, cada vez menor inversión, cada vez mayor pobreza, un miedo generalizado a la preservación de la vida democrática como la conocemos hoy en día, son algunos de sus verdaderos logros, claro ellos jamás los presumirá.

La cuarta transformación ya comenzó y lo hizo desde hace dos años, lo que nadie nos dijo fue que no se iba a cambiar para bien; aún resta mucho sexenio por delante y sin duda como mexicanos esperamos realmente un cambio, es el momento de realizar autocrítica dentro del gobierno y corregir el rumbo, sin embargo esto se vislumbra más que complejo por el creciente ego de nuestro presidente, y lo único que parece ocurrirá serán más logros imaginarios del presidente, si, de esos logros que como ya mencione, no son logros.

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