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Periodismo militante y humorismo involuntario

En las cañerías de las publicaciones están las que no ocultan ni se preocupan por disfrazar su filias y fobias y que recurren sistemáticamente al sesgo por omisión y selección, a la descalificación ad hominem y, si es necesario, a la mentira descarada

Morelia, Michoacán, 07 de abril de 2020.- Tiempo de cuarentena, tiempo para estar recluido en casa, los que puedan, los que viven prácticamente al día tienen que arriesgarse y arriesgar a los demás  pues del modo que sea tienen que subsistir, ellos y su familia. Terrible escenario, terrible dilema.

Comento: Publicaciones sobre la actual pandemia de coronavirus abundan, quizá sean el 80% de las noticias cotidianas. Motivo por el cual mejor rescato un viejo artículo mío sobre algo que sigue siendo una incómoda realidad. No olvidemos que tenemos otros problemas, y que una vez desaparecida la pandemia, los sobrevivientes tendrán que lidiar con ellos.

Va el escrito:

Nuestro mercado de impresos en México tiene casi de todo; existen publicaciones diseñadas para motivar la risa o dar una visión optimista de las cosas, posición razonablemente justificada ya que el buen humor es algo deseable, incluso médicamente, aunque no falta quien critique esta como «literatura de evasión». Tenemos publicaciones de carácter científico, con textos que no buscan la excelencia literaria sino una correcta y comprensible transmisión de datos para estudiosos de determinada rama científica, ejemplo, las revistas de computación, autos, arquitectura etc.

También existen publicaciones destinadas a informar, argumentar y sostener opiniones sobre temas políticos y culturales diversos, buscando un nivel literario de bueno a muy bueno; de esas sobreviven un par, no más. Pero aquí viene lo triste, la campeona indiscutible en volumen y ventas es esa literatura irrelevante, integrada por la llamada prensa «del corazón» y la de chismes del espectáculo, también llamada «literatura kleenex» en alusión a su carácter totalmente desechable.

Dentro de la amplia gama de publicaciones en México hay de todo, algunas serias, razonablemente confiables, con una cierta garantía de que lo que publican está medianamente avalado por una investigación, lamentablemente son los menos; otros medios, la gran mayoría, publican únicamente refritos de agencias, sin mayor filtro editorial, otros apuestan por el amarillismo y la «nota roja» como vehículo para llamar la atención  y otros no son confiables por depender de estructuras políticas.

Finalmente, en las cañerías de las publicaciones, están las que no ocultan ni se preocupan por disfrazar su filias y fobias y que recurren sistemáticamente al sesgo por omisión y selección, a la descalificación ad hominem y si es necesario a la mentira descarada. De esas hay varias.

Dentro de esta última categoría se encuentra el más que irónicamente denominado «Periódico objetivo», vocero de la más cerril e intolerante izquierda. Periódico que nació con las mejores intenciones, con una plantilla bien balanceada pero que en determinado momento cayó en la intolerancia al grado de haber expulsado a más del 80% del grupo original de analistas.

Este tabloide desde hace tiempo ya no se preocupa, ni de lejos, por intentar equilibrar sus notas. Su subordinación a ese batidillo izquierdoso de trotskismo, maoísmo, beligerante indigenismo y vulgar resentimiento ha dado como resultado un medio que desarrolla, literalmente, una feroz jihad contra todos los que no comulguen con su línea.

Su credo: Repulsa visceral a los satanes mayores: EUA, Calderón, la derecha, la iniciativa privada, la OCDE y la iglesia. Loas a sus infalibles semidioses, dueños únicos de la verdad absoluta: Chomsky, Petras, Galeano, Boff, AMLO, al subcomandante Marcos ya no, pues cayó en desgracia al criticar al Mesías. Gloria eterna a sus sangrientos estandartes: la ETA, las FARC, Castro y los palestinos.

Muchos periódicos tienen una sección destinada al humor, habitualmente entre regular y malo. Pero este tabloide, bien leído, tiene una extensa sección de humorismo, eso sí, involuntario, donde podemos encontrar verdaderas joyas tales como que los tsunamis, huracanes, temblores, etc., se deben a fantásticas armas desconocidas, capaces de provocar temblores prácticamente “a domicilio” y las hilarantes afirmaciones sobre las inexistentes virtudes de ese estado policíaco llamado Cuba.

Alguien debería ubicar a este periódico. Está bien que ellos se la crean, pero como le dijo Petronio a Nerón Claudio Druso Germánico, más conocido simplemente como Nerón y autoconsiderado como gran poeta: «Quema Roma, asesina a tu madre, acuéstate con tu hermana, haz lo que quieras, pero no odas, no odas». 

Alejandro Vázquez Cárdenas

Un pueblo de ignorantes (Por: Alejandro Vázquez Cárdenas)

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