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Con peras y manzanas: ¡Veeeeeeerde!

Lo que sí es noticia es que el Partido Verde fue el único que creció en militancia y, ahora, es el tercero con más afiliados en el país (detrás del PRI y PRD); ¿de dónde salen los nuevos militantes del verde?

Morelia, Michoacán, 24 de febrero de 2020.- La semana pasada platicamos sobre partidos políticos y comprendimos que, a pesar de que tengan bien ganada la animadversión de la mayoría de los ciudadanos, la democracia representativa necesita de ellos como espacios de expresión ciudadana.

En ese sentido, se estima que los partidos políticos son entidades dinámicas que deberían responder a las exigencias de la ciudadanía. El estudio de la realidad nos dice que estas organizaciones, de hecho, son reacias a cambiar y que las dirigencias partidistas suelen encerrarse en las torres de sus castillos.

Esa desconexión, ha provocado que por todo el mundo abunden ejemplos partidos políticos que durante algún tiempo encabezaron las preferencias electorales, hoy en día reducidos a fuerzas minoritarias e incluso extintas. 

Por eso, no ha sorprendido que en las cifras publicadas por el INE esta semana, que después de un proceso de revisión y actualización de los padrones de los partidos políticos, hayan registrado una caída, en conjunto, del 70% de la militancia partidista.

Los datos del INE nos permiten identificar que una gran cantidad de personas habían sido afiliadas sin su consentimiento, que otros tantos han decidido migrar a las fuerzas políticas en formación y que, la mayoría, ya no está interesado en formar parte de un partido político.

Pero, en medio de esa “crónica de una muerte anunciada”, lo que sí es noticia es que el Partido Verde fue el único que creció en militancia y, ahora, es el tercero con más afiliados en el país (detrás del PRI y PRD).

Me explico, desde un punto de vista racional, las personas estarían más motivadas en unirse no sólo al partido ideológicamente más cercano a sus preferencias sino en aquel que sea más capaz de hacerlas realidad.

Sobre el punto de vista ideológico, no hace falta ahondar mucho sobre la inconsistencia del PVEM: aliados del PAN, PRI y Morena por igual; defensores de los animales y promotores de la pena de muerte a la vez; destacados en violar las reglas de paridad con el caso de las diputadas Juanitas; violadores sistemáticos de la legislación electoral que le valieron multas por más de 500 MDP en el proceso electoral de 2015, entre muchas otras cosas por violar la veda electoral con tuits de figuras del mundo deportivo y del espectáculo (situación que provocó la campaña #QuitenElRegistroAlVerde, que sumó más de 160 mil firmas en change.org).

Respecto a los recursos del Verde para implementar políticas públicas y leyes, es importante señalar que en 2018 perdió su única gubernatura (Chiapas) y que el tamaño de su bancada en San Lázaro (13 escaños) es incluso inferior al récord más bajo de los últimos quince años (2003) cuando consiguieron 16 diputaciones y representa apenas 1/3 de lo que obtuvieron en 2015. Además, perdió el acceso a los recursos locales en cuatro entidades: Campeche, Veracruz, Oaxaca y Sinaloa.

Aún más, el partido hizo campaña en 200 de los 300 distritos del país en alianza con el PRI y el PANAL, coalición que postuló a José Antonio Meade a la presidencia de la república; pero, bastaron unas semanas para el que el Verde se pusiera a las órdenes de la cuarta transformación, regalándole cinco diputados a la bancada de MORENA. Y, aunque la coordinación Verde haya asegurado que eso garantizaba el empuje de su “agenda” que incluía la construcción de hospitales para niños con cáncer, lo cierto es que hoy esos niños no tienen ni hospitales nuevos ni tratamiento.

Dicho esto, quedan las preguntas: 1) ¿de dónde salen los nuevos militantes del verde?; 2) ¿quiénes estarían interesados en afiliarse a un partido que amaga con coaligarse, en todas, con un partido mucho más grande y definidor de la agenda como Morena? O, expresado en una forma más directa, ¿a quién le conviene un Verde más fuerte?

Lo único que parece certero es que el próximo año tendremos a un Verde utilizando sus tácticas mercadológicas cuestionables (al borde de la ley), al mismo tiempo que se confirma como férreo defensor de Andrés Manuel. ¿Le funcionará?

Me quedo con el tuit de @leonugo: “El Partido Verde Ecologista de México ha sido por 19 años mi brújula política para saber dónde está el lado incorrecto de cualquier cosa: ahí donde se paran, ahí la cosa huele mal”.

Jorge Luis Hernández Altamirano

Consultor Político

Con peras y manzanas: Nuevos partidos

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