El Proyecto Secreto: Despertar y renacimiento de México

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El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

El autor es el Presbítero Mateo Calvillo Paz, vocero episcopal y colaborador de diversos medios de comunicación locales, regionales e internacionales

Todos queremos el cambio. Una votación no cambia nada. Todo está por hacer. Cada ciudadano tiene que estar atento y exigir que las promesas se cumplan y trabajar.

Morelia, Michoacán, 04 de agosto de 2018.- La fe de los católicos no se reduce a una piedad, de rezos y de golpes de pecho. La fe verdadera es una sabiduría, una energía para vencer la corrupción, la extrema pobreza, la injusticia y progresar hacia la civilización del amor.

Por la fe, en todas las empresas y trabajos de todos los hombres, en la interrelación social. el creyente asume todas las manifestaciones de la vida para dar un aporte de superior. Asumimos los gozos y esperanzas, las alegrías y tristezas de todos los hombres. Nada nos es ajeno.

No podemos ir en la corriente de la historia como un bulto, o alguien que no piensan ni participa en el curso, como zombie. Necesitamos despertar, sacudirnos la modorra. Ante el cambio, debemos reflexionar, entender y ver lo que podemos aportar. Debemos vivir los cambios con toda atención para entenderlos y detectar las grandes tendencias: a dónde vamos.

Casos como el nombramiento de Barlett nos permite ir discerniendo la verdad del cambio, la realidad de México después de las elecciones y lo que valen las personas de los elegidos por muchos mexicanos, si son sinceros, si tienen palabra, si tienen la estatura de estadistas.

Esta realidad está a un por destaparse, el caso de Barlett quien hizo que se cayera el sistema en la elección del 88, es sólo la punta del iceberg. muchos abren los ojos a la terrible realidad del nuevo gobierno, una vez pasada la borrachera por el fanatismo, la euforia, los discursos triunfalistas y la enajenación.

Ahora hay que raspar las capas superficiales y llegar al suelo firme. Hay que conocer lo que valieron las promesas y la realidad que estamos viviendo. Hay que conocer la persona de los elegidos, lo que realmente vale por su conducta, puso realizaciones, sus fraudes y mentiras, lo que es capaz de dar. No podemos creer en milagros, el árbol malo no puede dar frutos buenos, afirma el Mesías.

Hay conocidos michoacanos de nefasta memoria que están propuestos para altos puestos en la nueva administración del presidente.

Necesitamos ubicarnos en la realidad: el cambio no se hace con arreglos cupulares, no viene desde arriba, no se logra por decreto ni con el ejemplo de “ya sabes quién”, que se cree perfecto y se pasa la ley por donde ya saben, que le fuero al criminal que empobreció a los mineros. El cambio nace de un pueblo renovado, aún más el corazón nuevo de cada hombre. En la manera de gobernar hace falta un cambio radical: el gobierno no está para hacer historia, haciendo todo, ésta para servir e impulsar al pueblo que es soberano y genuino constructor de la historia.,

El pueblo mexicano, en su mayoría ha sido mantenido en un infantilismo democrático pernicioso. El gobierno lo sabe todo, lo decide todo. Lo primero que debe hacer el gobierno es poner a trabajar a todo el pueblo, impulsarlo a resolver sus problemas. Prometer regalar mucho dinero es populismo y desactiva a las multitudes, adormece al pueblo.

En las campañas presidenciales, ningún candidato le dio su lugar al pueblo, le reconoció su soberanía ni lo impulsó al protagonismo para vencer los vicios de la clase política y de la ciudadanía y que hiciera el cambio y realizara el bien común, el bienestar y la grandeza de la patria.

¿Qué tan lejos está el cambio de México que depende de la clase política corrupta, de chapulines y de chambistas, buscadores de los tesoros del pueblo?

Los mexicanos con nuestro “gran” gobierno somos campeones en corrupción y violencia y vamos a la cola en transparencia y a la zaga en el progreso, la ciencia, la moral…

¿Qué tan lejos está el cambio si los actores viciosos son los mismos, el pueblo ignorante, con el crimen organizado y el Estado fallido y nadie se preocupa por su renovación moral? MORENA queda en MONA porque la regeneración es sólo una palabra bonita.

¿Puede haber cambio real si no se renueva al individuo, de cuyo corazón proceden la maldad, la ambición, las injusticias, asaltos, asesinatos… Y todo el mal? Es idea del Divino Maestro.