Los efectos de la alianza del “Primor” (Por: Alejandra Ortega)

Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn
La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

La autora, Alejandra Ortega, es subdirectora general de ATIEMPO.MX, con amplia trayectoria en medios de comunicación de Michoacán

Aunque se trata de una alianza aparentemente coyuntural, el PRI y Morena-PT han caminado juntos en varios temas espinosos y muy importantes en la agenda nacional, que hacen efectivo un claro pacto de impunidad

Morelia, Michoacán, 28 de mayo de 2018.- Todos sabemos, y estamos convencidos que es urgente un cambio en México, todos nos damos cuenta que las estrategias nacionales de desarrollo, políticas financieras y de inversión en los últimos 30 años han fracasado y nos han llevado a un punto lamentable de endeudamiento, de entregar nuestros recursos naturales de forma descarada y totalmente irresponsable, creando un enorme problema del que parece no hay retorno.

Y bajo esta visión es comprensible la división que hoy hay en la sociedad por las preferencias políticas.

El hartazgo de la gente ha llegado a un punto en el que prefieren jugársela con el que les promete ese anhelado cambio, creyendo en el voto antisitema. Otros más lo hacen convencidos de que ese rompimiento con el régimen autoritario y viciado, es posible con el candidato que representa a la izquierda.

Sin embargo, ese anhelo y ese deseo de cambio, muchas veces no permite que veamos la realidad de las cosas y nos cuesta trabajo aceptar que hay algo raro y que no cuadra en los proyectos y discursos que nos ofrecen los candidatos a la presidencia del país.

La negación es un mecanismo de defensa que usamos las personas para evitarnos o evadir el dolor y la decepción ante situaciones complejas o traumáticas.

Así que tampoco es rara esa actitud que hoy vemos en los ciudadanos, que se niegan sistemáticamente a ver los errores de sus candidatos.

En otros artículos ya hemos hablado del “Prian”, del poder “itamita” en los círculos más altos; hemos abordado la influencia de George Soros y la Open Society, así como de BlackRock en los tres principales proyectos políticos, sobre todo en Morena.

Pero así como existe esa alianza entre PRI y PAN, con sus peculiaridades, también hay otra que seguramente causará mayor controversia: el “Primor”.

Esta liga entre el PRI y Morena tiene bastante lógica cuando se analiza, aunque seguramente muchos rechazarán su existencia, pero aquí va:

Para nadie es un secreto la enorme cantidad de priistas e itamitas que López Obrador ha aceptado en sus filas desde que inició la campaña y otros más que ya estaban, empezando por Obrador, y como ejemplo, porque la lista es muy larga, tenemos a Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Manuel Martínez Garrigós, acusado de malversación de fondos como alcalde en Cuernavaca, Miguel Ángel Chico Herrera, Alfredo Arguelles, Evaristo Hernández Cruz, Alejandro Armenta, Nancy de la Sierra, Leonel Cota Montaño, José Antonio Álvarez Lima, Ricardo Ahued, Mónica Robles Martínez, muy cercana a Javier Duarte, Maribel Villegas Canche o Ricardo Monreal.

La mayoría de ellos plurinominales y tendrán un escaño en el Senado. Y con el paso de los días y al ver que José Antonio Meade no levanta, el éxodo de priistas a Morena es sorprendente.

Tanto Obrador como la presidenta del partido Citlali Ibañez, o Yeidckol Polevnsky, han dicho reiteradamente que Morena es un partido de puertas abiertas. Sin embargo, es curiosa la manera en la que se privilegia a estos perfiles importados y se relega a los militantes que tienen más tiempo dentro de Morena, y que son los que hacen la “talacha” diaria con el anhelo de ser tomados en cuenta por su líder.

Y hay casos como en Chiapas, en donde se da un extraño rompimiento entre el PRI y el Partido Verde, que abandera al actual gobernador, Manuel Velasco. Estos conflictos para algunos analistas y para los propios chiapanecos, parecen creados a propósito para favorecer a Morena y despejarle así el camino a Obrador.

Pero también recientes hechos evidencian una posible alianza de facto entre ambos partidos, como cuando Yeidckol, en televisión, aseguró que Alejandro Gutiérrez, ex secretario general del PRI y operador político y financiero de Manlio Fabio Beltrones, era un “preso político” de Javier Corral, cuando el ex funcionario está acusado del desvío de 250 mdp del gobierno de Chihuahua para las campañas del PRI. Esto, Corral lo definió como un “pacto de impunidad entre Andrés Manuel y Enrique Peña”.

Ella también defendió insistentemente, en otro programa de televisión, al ex procurador peñista y amigo de Cesar Duarte, Raúl Cervantes Andrade, quien dejó escapar a Roberto Borge, a César Duarte, Javier Duarte, a Tomás Yarrington y Eugenio Hernández.

Durante su encomienda en la PGR, se dieron los escándalos de Odebrecht, el espionaje a periodistas y activistas con el software “Pegasus”, la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, o el caso Tlatlaya.

Pero además, Raúl Cervantes aspiraba a ser el #FiscalCarnal, que duraría 9 años más y con esto el gobierno de Peña tendría quién le cubriera la espalda y sus fechorías.

Y ya la morenista Rocío Nahle lo acusaba por estos asuntos, pero parece que de pronto la presidenta nacional de su partido se olvidó de todo y hoy ve con muy buenos ojos al ex fiscal y también primo del muy conocido por los michoacanos, Alfredo Castillo Cervates.

De igual forma, Morena facilitó la designación de los comisionados carnales del PRI en el INAI, que se llevaba a cabo en el Senado.

Cuando la oposición había acordado abandonar la sesión para romper el quórum, la bancada de Morena-PT se regresó y aunque simularon votar en contra, validaron con su presencia las designaciones para la conformación de ese instituto, en donde quedaron muchos priistas.

También en el Senado, el PRI y Morena-PT obstruyeron la aprobación de la desaparición del fuero a todos los servidores públicos, incluidos el Presidente de la República. A esto el senador Fernando Herrera lo calificó de un pacto de impunidad transexenal entre el partido en el gobierno y sus “aliados de ocasión”.

Ahora PRI-Morena-PT, esperan que pasen las elecciones para continuar con la discusión o congelarla, según convenga, sin que importen mucho las exigencias de los ciudadanos.

Así queda clara una alianza coyuntural que ya se ha llamado el “Primor”.