Arquidiócesis de Morelia desea felices Pascuas a todos

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El Cristo resucitado, anuncio de vida para toda la humanidad que brilla a través de los siglos, nos invita a no olvidar a los hombres y las mujeres en camino para buscar un futuro mejor, más justo y fraterno, más digno y en paz: Medina Garfias

El Cristo resucitado, anuncio de vida para toda la humanidad que brilla a través de los siglos, nos invita a no olvidar a los hombres y las mujeres en camino para buscar un futuro mejor, más justo y fraterno, más digno y en paz: Medina Garfias

El obispo auxiliar, Herculano Medina Garfias, ofreció una rueda de prensa en la que mandó el siguiente mensaje: “La resurrección de Cristo cumple plenamente la profecía del Salmo: «La misericordia de Dios es eterna», su amor es para siempre, nunca muere. Podemos confiar totalmente en él, y le damos gracias porque ha descendido por nosotros hasta el fondo del abismo”.

Morelia, Michoacán, 01 de abril de 2018.- En rueda de prensa realizada este domingo, y a nombre de la Arquidiócesis de Morelia, el arzobispo auxiliar, Herculano Medina Garfias envió el siguiente mensaje: “Les saludo a todos con mucho cariño y alegría, en Cristo nuestra Paz, deseándoles unas ¡Felices Pascuas de Resurrección! Queridos hermanos, Jesucristo, encarnación de la misericordia de Dios, ha muerto en la cruz por amor, y por amor ha resucitado.

“Por eso proclamamos: “La misericordia de Dios es eterna”, ¡Jesús ha resucitado! La resurrección de Cristo cumple plenamente la profecía del Salmo: «La misericordia de Dios es eterna», su amor es para siempre, nunca muere. Podemos confiar totalmente en él, y le damos gracias porque ha descendido por nosotros hasta el fondo del abismo.

“Ante las profundas grietas espirituales y morales de la humanidad, ante el vacío que se crea en el corazón y que provoca odio, muerte violencia y sufrimiento, solamente una infinita misericordia puede darnos la salvación.

“Sólo Dios puede llenar con su amor este vacío, estas fosas, esas grietas profundas y hacer que no nos hundamos, y que podamos seguir avanzando juntos hacia la tierra de la libertad y de la vida, hacia la verdad, la justicia y la paz.

“Con el anuncio gozoso de la Pascua: Jesús, el crucificado, «no está aquí, ¡ha resucitado!» (Mt. 28, 6), encontramos la certeza consoladora de que hemos brincado el abismo de la muerte y, con ello, ha quedado derrotado el luto, el llanto y la angustia (cf. Ap. 21, 4).

“El Señor, que sufrió el abandono de sus discípulos, el peso de una condena injusta y la vergüenza de una muerte infame, nos hace ahora partícipes de su vida inmortal, y nos concede su mirada de ternura y compasión hacia los hambrientos y sedientos, hacia los extranjeros y los encarcelados, hacia los marginados y descartados y hacia las víctimas del abuso y las violencias.

“En nuestros Estados de Michoacán y de Guanajuato tan heridos y lastimados por la pobreza, la marginación y la violencia, la corrupción y la impunidad, la desigualdad y la discriminación es compromiso y responsabilidad de todos fomentar decididamente la “cultura del encuentro y de la paz” favoreciendo la misericordia y el diálogo tanto con personas e instituciones extra-eclesiales, como en el interior de nuestra Iglesia, propiciando y experimentando la alegría de encontrarnos, de reconocernos como iguales, buscando juntos caminos de reconciliación y de paz, que fortalezcan nuestras esperanzas.

“Que el Señor Jesús, nuestra paz (cf. Ef. 2, 14), que con su resurrección ha vencido el mal y el pecado, avive en esta fiesta de Pascua nuestra cercanía a las víctimas de las violencia y pueda responder y contrarrestar a esa forma ciega y brutal que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes de nuestros pueblos.

“Dios ha vencido el egoísmo y la muerte con las armas del amor; su Hijo, Jesús, es la puerta de la misericordia, abierta de par en par para todos.

“El Cristo resucitado, anuncio de vida para toda la humanidad que brilla a través de los siglos, nos invita a no olvidar a los hombres y las mujeres en camino para buscar un futuro mejor, más justo y fraterno, más digno y en paz.

“A quienes en nuestra sociedad han perdido toda esperanza y el gusto de vivir, les dirijo una vez más las palabras del Señor resucitado: «Mira, hago nuevas todas las cosas… al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente» (Ap. 21, 5-6)”.

Que este mensaje consolador de Jesús nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor la construcción de caminos de perdón, reconciliación y paz con Dios y con los hermanos. ¡Felices Pascuas de Resurrección!